Cocinar con energía solar es más saludable

La cocción de alimentos es una actividad y necesidad básica, sobre todo para los países en vías de desarrollo.

En muchos lugares de Asia, África y América Latina, cerca de 2 mil millones de personas usan leña o excrementos secos de animales para cocinar.

Eso crea problemas ecológicos y de salud, sobre todo respiratorios.

Pero todo esto se puede evitar con algo tan sencillo como una cocina solar.

Este aparato es bastante popular en Costa Rica, donde empezó a funcionar por primera vez en 1979 gracias al físico de origen indio Shyam S. Nandwani.

Nandwani dirige el Laboratorio de Energía Solar de la Universidad Nacional de Costa Rica.

¿Cómo surgió el proyecto?

El profesor Nandwani recuerda cómo en febrero de 1979, la compañía eléctrica de Costa Rica había racionado la electricidad desde las 7 de la mañana hasta las 5 de la tarde, dos veces a la semana.

Afortunadamente, según el físico, ese periodo coincidió con la época seca de verano donde la radiación solar está en su punto álgido.

Esto le permitió diseñar y construir un horno solar por primera vez en Costa Rica.

Al principio, sólo se podía utilizar para calentar el almuerzo ya preparado la noche anterior.

Con el tiempo perfeccionó su diseño y hoy en día ya se puede cocinar y hornear los alimentos.

En un día soleado la temperatura de una cocina solar puede alcanzar entre 130º y 160º, suficiente para cocinar y hornear los alimentos.

En dos o tres horas es capaz de cocinar una comida para cuatro o cinco personas; y dos comidas completas en cuatro o cinco horas.

Cocinar con un horno solar tiene muchas ventajas.

Debido a que los alimentos se cocinan con menos cantidad de agua, pierden menos vitaminas.

Además, la comida no se quema ni se pega al utensilio.

Otra de las ventajas es que no requiere cuidados especiales por lo que se cocina sin preocupación y se puede aprovechar el tiempo para realizar otras tareas.

Si se utiliza de forma apropiada también puede servir para otros usos como purificar el agua, secar y tostar productos.

No hay peligro de fuego ni de choques eléctricos o explosiones de gas, por lo que el horno solar puede ser usado sin temor.

Su construcción con materiales livianos permite que la cocina solar pueda ser llevada a la playa o de campamento.

También tiene un uso didáctico. Permite explicar a los estudiantes de primaria y secundaria la relación entre ciencia básica y tecnología.

Pero, también tiene desventajas.

Una de ellas es que los alimentos tardan más en cocinarse, pero el más obvio es que no se puede cocinar cuando está nublado y es de noche.

La solución si se quiere seguir utilizando la cocina solar es el horno híbrido.

Como lo indica el nombre es un horno solar normal, pero tiene una resistencia eléctrica de 1500 vatios que permite cocinar los alimentos en los días nublados pero con menor consumo de electricidad.

Y es que según el físico la cocina solar puede ser una respuesta a los desafíos del cambio climático.

 

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Comentarios

Yolanda Sol (Feb 12, 2009)

Es un artículo, el escrito y la cocina, muy interesante y necesaria, pero ¿se puede fabricar? o ¿se puede pedir en venta en alguna dirección?
Soy de México y me interesa para una zona marginada, donde la población utiliza mucha leña, para cocinar.
Espero tener más información acerca de la cocina y de otras cosas que nos puedan ser de utilidad como las celdas solares, para la energía eléctrica.
Gracias.
Yolanda Sol, Estado de México.

María de Jesús (Feb 12, 2009)

Es interesante saber cómo se pueden optimizar los recursos naturales. Sobre todo en el ahorro de combustible. Me gustaría tener información acerca de estos productos.

Felicito al Director de este proyecto Shyam Nandwani.

Un cordial saludo.

José Antonio (Feb 17, 2009)

Muy bueno, felicidades, necesito mas información encaminada para realizar tostado de café.

Atte. bio. José Antonio Villagomez.
Técnico en zonas de muy alta marginación, Oaxaca, México.

16 de Febrero de 2009.

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